Fue pintar la casa y la casada quedó desnuda pidiendo rola, ¡no se dio para resistir la tentación!
Él solo iba a pintar esa casa, pero se acabó dando unas pinceladas en el cuzinho y en la buceta de esa dueña de casa. Fue pintar la casa y la casada quedó desnuda pidiendo rola, ¡no se dio para resistir la tentación! El dicho es siempre cierto, si el marido no dio asistencia, pierde para concorrencia, y en ese día la esposa ni necesitó salir de casa para traicionar.